sábado 7 de noviembre de 2009

Casi el 90% de los consumidores "confunde" la responsabilidad social con la publicidad y el marketing

http://www.europapress.es/

El 87 por ciento de los consumidores cree que la Responsabilidad Social de la Empresa (RSE) está relacionada con informaciones de tipo publicitario, según se desprende de un estudio realizado por la Confederación de Consumidores y Usuarios (CECU) sobre la RSE en el sector alimenticio, presentado hoy en Madrid.

Por este motivo, la vicepresidenta de CECU, Ana Etchenique, reclamó una certificación que ayude a los consumidores a identificar en su compra diaria aquellos productos que son socialmente responsables.

Así, mientras que un 74,2 por ciento de los encuestados desconoce qué significa el término RSE, el 23,4 por ciento restante --en su mayoría mujeres, personas que han cursado estudios universitarios y con ingresos superiores a los 900 euros mensuales-- tienen una percepción "que no siempre es exacta", según la presidenta de Honor de CECU, María Rodríguez.

En este sentido, un 76,6 por ciento de los consumidores considera a su supermercado socialmente responsable, frente a un 6,8 por ciento que dice que no lo es, y un 16,6 por ciento que no lo sabe. Además, un 18,8 por ciento asegura que recibe información sobre las prácticas responsables que llevan a cabo los centros, frente a un 78,9 por ciento que dice no recibir información al respecto. A pesar de ello, los que se consideran informados, vinculan la RSE con la publicidad.

En el capítulo medioambiental, casi la totalidad de los encuestados (98,2%) señala que su supermercado ofrece bolsas para llevarse la compra, en un 88,4 por ciento de los casos de plástico, un 16,1 por ciento de plástico reciclado, un 12,4 por ciento reutilizables y un 2 por ciento de papel. De todos modos, un 25,3 por ciento de los encuestados conoce la existencia de bolsas reutilizables de tela o plástico.

María Rodríguez recordó en este punto "el elevado impacto ambiental de un producto que se utiliza 15 o 30 minutos como mucho", por lo que valoró los esfuerzos que están haciendo al respecto las cadenas de distribución. Respecto al acceso a los establecimientos, un 33,1 por ciento de los encuestados utiliza el transporte privado, lo que también incrementa las emisiones de CO2 en el proceso de compra.

El documento también hace alusión a los productos de comercio justo, de venta en los centros en un 28,3 por ciento de los casos. Por el contrario, el 36,8 por ciento de los consumidores afirma que su supermercado no vende este tipo de productos, y un 34,9 por ciento no sabe si los hay o no. De este porcentaje, un 64,3 por ciento asegura que comprarían estos productos si los tuvieran.

En el caso de los productos ecológicos, seis de cada 10 consumidores asegura que se venden en su centro habitual de compra, frente a un 15,2 por ciento que dice que no los tienen, y un 24 por ciento que no sabe si se venden o no.

LAS MUJERES, MÁS ATENTAS

Por otro lado, el estudio señala que las mujeres detectan mejor los equívocos producidos por la publicidad y la discrepancia de precios, por lo que reclaman más. Además, un 80,3 por ciento admite que no conoce qué es o cómo funciona el Sistema Arbitral de Consumo, un sistema para resolver conflictos de un modo gratuito y rápido.

El documento también analiza otras cuestiones como la atención al cliente o las reclamaciones, un derecho que dice desconocer un 31,6 por ciento de los encuestados "lo que representa un porcentaje alarmante", en opinión de Rodríguez.

El mundo no está a la Venta

http://www.diarioresponsable.com/



El pasado martes, un nutrido grupo de economistas utópatas, oenegeros empecinados, ilustres rectores y consumidores vigilantes asistieron al estreno del documental "No a la Venta" producido y dirigido por los miembros del Observatorio de la RSC . Hoy contamos con las palabras de uno de los co-directores del documental, Victor Saiz, quien nos explica los entresijos de la producción de un documental que está arrasando en la red.

El observatorio de RSC acaba de presentar el documental "No a la Venta", nos podría explicar ¿qué les ha motivado a realizarlo?



En el Observatorio trabajamos desde una aproximación técnica al estudio de la RSC. Llevamos a cabo proyectos de investigación que se materializan en informes que de alguna manera pretenden arrojar luz sobre la realidad de la implementación de la RSC en las empresas. Hemos sido capaces de identificar los principales problemas o deficiencias de este proceso y, con el paso del tiempo, hemos acumulado información y experiencia. De manera que pensamos que era hora de reforzar nuestra área de sensibilización a través de la realización de un producto que llegara a la máxima cantidad de gente posible, en el que aparecieran todos los puntos de vista en torno a este tema y que fuera atractivo y fácil de ver. Así surgió la idea de hacer este documental.



¿Cuál es el hilo conductor de la peícula, qué se denuncia?


Hemos hecho un recorrido desde el contexto que justifica la existencia de lo que hoy llamamos RSC, hasta el papel que en este debate tienen los diversos actores, para terminar con el papel de los consumidores. Queríamos poner de manifiesto las potencialidades de la RSC como herramienta para el cambio, pero también sus debilidades. Así creamos una especie de embudo en el que empezamos describiendo el contexto de la problemática, para aportar finalmente ideas que pudieran servir para solucionar dicha problemática. Al final se trata de que cada día más gente sea consciente de que existe este problema y que es necesario actuar consecuentemente. Lo que denunciamos es un estado de cosas, si bien no generado por la globalización, si potenciado por ella, en el que las empresas se han vuelto entes libres de casi cualquier regulación y control, actuando en decenas de países a la vez, en un contexto en el que no existen leyes internacionales que puedan afectarles, ni tampoco entes multilaterales capaces de supervisarlas. Esto genera las situaciones que se ponen de manifiesto en NO A LA VENTA.


¿Quienes son los entrevistados?


Nuestra intención es que quede claro que este es un debate a nivel global, que el problema es global y que la solución finalmente tendrá que ser también global. De manera que optamos por entrevistar a gente de distintos países y que representara a coaliciones internacionales, entes multilaterales y redes internacionales. Así conseguimos identificar y entrevistar a gente como Guy Rider, que es Secretario General de la Confederación Sindical Internacional, Luc Hendrix, Directivo de la Asociación Europea de Pymes, Richard Howitt que es Parlamentario Europeo, Gerard Pachoud que es relator de NNUU para Empresa y Derechos Humanos, Natalia Alonso, Directora Adjunta de Amnistía Intencional para Europa, entre otros. También queríamos académicos como Chip Pitts, de la Universidad de Stanford, Eduard Freeman, creador de la teoría de los Stakeholders, Aparicio Tovar, de la Universidad de Castilla la Mancha… y lógicamente, gente de organizaciones de sociedad civil, como Susan George, entre varios otros. Creemos que es importante que sean los protagonistas del debate los que cuenten la historia y por eso decidimos escribir un guión sin voz en off. Esa dedición supuso una carga de trabajo que jamás imaginamos. Pero creemos que valió la pena.




Tengo entendido que la realización de la película ha sido muy laboriosa, quién está detrás de todo este trabajo, cómo se ha financiado el proyecto?


Como sabes, las implicaciones de la RSC son amplísimas y el tiempo con el que se dispone en un medio como el audiovisual es limitado, de manera que, como te decía anteriormente, teníamos un enorme embudo que terminaba en un agujero diminuto. El proceso de identificación y rodaje de las entrevistas supuso un gran esfuerzo. Conseguimos reunir más de treinta horas de testimonios que hubo que transcribir y en muchos casos traducir. Finalmente teníamos un libro de cientos de páginas que tenía que convertirse en un guión de unas decenas de páginas. A esto había que añadir la búsqueda y selección de imágenes de archivo, datos, grafismos y muchas, muchas horas de sala de montaje. Te aseguro que nunca pudimos imaginar la cantidad de trabajo e ilusión que tal tarea suponía. Se hizo gracias al esfuerzo de mucha gente. Muchos voluntarios, amigos de otras organizaciones y amigos en general. Prefiero no mencionar a nadie porque siempre me dejaría a alguien fuera injustamente. Por supuesto, nada de esto hubiera sido posible sin el apoyo de CajaSol, que junto al Ministerio de Trabajo e Inmigración financiaron el proyecto, y a la UNED, que puso los recursos técnicos y los equipos para poder realizarlo. A todos ellos, Muchas gracias.


¿Donde se puede ver ?



El documental está disponible en el sitio Web www.noalaventa.com. También se puede ver en el Canal UNED y pronto estará disponible en Youtube. Esperamos que se difunda lo más posible y que sirva para dar a conocer el debate en torno a la RSC.

miércoles 14 de octubre de 2009

RSE.- Trabajo decente, tambien en Asia

http://www.diarioresponsable.com

Activistas de 12 países europeos denunciarán los bajos salarios que reciben los trabajadores y las trabajadoras que confeccionan la ropa que se vende en las grandes superficies. A lo largo de esta semana se van a desarrollar una serie de actividades enmarcadas en la jornada del 7 de octubre, Día Internacional por un Trabajo Decente. En este contexto, la Campaña Ropa Limpia europea presiona a las cadenas de distribución como Carrefour, Tesco, Aldi o Lidl para que tomen en consideración la propuesta de la "Asia Floor Wage Campaign".


"Empresas como Carrefour, Aldi o Lidl no pueden ignorar por más tiempo las condiciones desesperadas en las que viven las trabajadoras que confeccionan sus productos", afirma Jeroen Merk del Secretariado Internacional de la Campaña Ropa Limpia.



Asia Floor Wage Campaign es una propuesta de ONGs y sindicatos asiáticos que responde a las prácticas de una industria, la textil, en la que la competencia entre mercados laborales precarios e injustos ha mantenido los salarios a un nivel de miseria durante décadas. El salario medio de una obrera de la confección en Asia es de unos dos dólares por una jornada oficial de ocho horas. Aunque, el horario se incumple sistemáticamente y llega a superar las 14 horas según el volumen de trabajo. Es verdad que los precios en Bangladesh, India o China son más bajos que en Europa y Estados Unidos sin embargo, organizaciones y sindicatos calculan que una obrera bengalí debería cobrar unos ocho dólares diarios para equiparar su capacidad de compra a la de una obrera media de la Unión Europea. Las organizaciones de la Asia Floor Wage Alliance no exigen llegar a esta cifra pero han establecido una metodología basada en el indicador de Paridad de Poder de Compra del Banco Mundial, a partir de la cual se ha calculado el salario que deberían recibir las personas trabajadoras para poder adquirir una canasta básica de productos y servicios, (475 $ en paridad de poder de compra mensuales).



En la situación de crisis actual la mayoría de las familias del mundo recorta sus gastos y es razonable preocuparse por el incremento de precios que podría suponer pagar un salario digno a las trabajadoras y a los trabajadores asiáticos. Sin embargo, hay que dejar claro que el coste laboral representa sólo un 3% (como máximo) del precio final de las prendas que se venden en Europa. Esto quiere decir que si se doblaran los salarios actuales, los consumidores y las consumidoras pagarían aproximadamente 60 céntimos de euro adicionales por una camiseta que cuesta 20 euros.



Recibir un salario digno es un derecho reconocido internacionalmente, aún así las personas trabajadoras de la confección se ven privado de él en la mayoría de las ocasiones. Las trabajadoras, la gran mayoría son mujeres, que producen la ropa para las cadenas internacionales de distribución viven en un situación de pobreza extrema, a menudo ocupan viviendas insalubres, sin agua corriente y no disponen del efectivo suficiente para alimentar correctamente a sus familias.



"Una fábrica puede producir por una firma internacional y tener un código de conducta laboral, estar limpia y pasar las auditorías de las empresas transnacionales, pero si las trabajadoras viven en la pobreza, su situación sigue siendo de explotación", afirma Merk.



Muchas empresas transnacionales se esfuerzan por hacer públicas sus medidas de Responsabilidad Social Empresarial y se felicitan por sus códigos de conducta y sus procesos de auditoría social. No obstante, tras más de 20 años de políticas de RSE la realidad de las trabajadoras, lejos de mejorar, empeora . Así las cosas, la Campaña Ropa Limpia insta a aquellas firmas y empresas de distribución que estén realmente preocupadas por el bienestar de las personas que fabrican sus productos a que tomen medidas para alcanzar unos salarios dignos.

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